Duelo infantil. Tipos y tareas según la edad

La etapa infantil es una etapa de la vida llena de cambios vitales, de crecimiento físico y psicológico, de mejora de capacidades, de logros de muy diversa índole. Aunque también se caracteriza por el duelo infantil. Como dice R. Neimeyer, todo cambio implica una pérdida, de la misma manera que una pérdida es imposible sin un cambio. Y es que a lo largo de la vida, desde el nacimiento como primera y dolorosa separación, discurrimos en un continuum de vínculos y de pérdidas. Hasta la última y definitiva, que es la propia muerte.

Cada pérdida comporta un duelo, y su intensidad dependerá del tipo de pérdida y de la capacidad de la persona para elaborarlo. En ese sentido, la edad del niño o la niña van a ser cruciales para entender de qué recursos psicológicos dispone.

Pero antes de entrar más en detalle en el significado del duelo y sus tareas, vamos a hacer un repaso de las posibles pérdidas que puede afrontar un niño.

 

Tipos de pérdidas vitales (infantiles y adultas)

  • Pérdida de la vida
  • Pérdida de aspectos del self (salud, referidas al cuerpo, cognitivas, motoras, autoestima, valores, ideales, ilusiones…)
  • Pérdidas materiales (económicas, pertenencias, objetos)
  • Relacionadas con el desarrollo (infancia, adolescencia, etc)
  • Pérdida ambigua: Representa situaciones en las cuales la privación es ambigua, confusa, incompleta o parcial; es una despedida poco clara, tiene un alto componente de ambivalencia emocional. El concepto de ambivalencia se refiere a los impulsos antagónicos de la psique que entran en conflicto. Para los niños el reconocimiento explícito de la ambivalencia es muy difícil, aunque sus sentimientos ambivalentes sean muy comunes.

Duelo infantil. ¿Qué es?

El duelo es la reacción natural, normal y esperable de adaptación a la pérdida. Es una experiencia de sufrimiento que comprende todos los ámbitos de la persona. La vivencia del duelo es completamente personal, cambiante, dinámica y no se sabe muy bien cuando empieza y cuando acaba.

En el duelo infantil, los niños viven la pérdida como una experiencia nueva y buscan respuestas y consuelo en los adultos. Pueden estar confusos y no saber qué esperar. La principal diferencia respecto del duelo adulto es que en los niños las expresiones intensas emocionales y de conducta no son continuas, y muy a menudo el malestar no puede ser mediado por la palabra.

Tareas del duelo infantil

duelo infantilEn el duelo adulto, y tambíen en el duelo infantil,  se dan cuatro tareas básicas, según el psicólogo Robert A. Neimeyer. No siempre en el mismo orden, y a veces superpuestas. Son las siguientes:

  • Asumir la realidad de la pérdida. Muy a menudo las pérdidas producen sorpresa, e incluso incredulidad. Más cuanto mayor y más significativa es la pérdida.
  • Asumir las emociones relacionadas con la pérdida. Los duelos duelen. No hay atajos emocionales ni afectivos.
  • Aprender a vivir con la realidad de la pérdida. Asumir la nueva identidad.
  • Olvidar recordando. Reubicar el objeto perdido. Relacionarse de otra forma con el recuerdo de aquello que se perdió, dejando espacio para seguir adelante, incorporando lo nuevo sin dejar de lado lo perdido.

Tipos de duelo

Los niños, como los adultos, pueden desarrollar diferentes tipos de duelo. Estos son los principales tipos de duelo que pueden darse:

  • Anticipado. Se pone en marcha antes que suceda la pérdida, cuando esta es predecible.
  • Congelado. El duelo empieza pero se para en un punto determinado. No se adelanta en las tareas del duelo.
  • Crónico. No se resuelven les tareas del duelo.
  • Ausente. Cuando la persona hace una negación de la pérdida. No se afronta la situación. El duelo no empieza.
  • Inhibido. Cuando hay una dificultad de expresión de los sentimientos. Hay malestar psicosomático.
  • Desautorizado. Socialmente o familiarmente no se acepta que la persona esté en duelo. En niños muy a menudo se subestima el duelo por la muerte de sus mascotas.
  • Distorsionado. Hay una reacción desproporcionada. Suele pasar cuando hay un duelo previo, que amplifica la intensidad del duelo más reciente.

Fases del duelo infantil

  • Shock. Incredulidad, desconcierto. Puede ser que la persona actúe como si nada hubiera pasado, o bien que se paralice. Es un mecanismo protector que permite abordar la información, una especie de evitación pasajera de la realidad.
  • Búsqueda. Urgencia por reencontrarse con el objeto perdido. Frustración, rabia, culpa. Pérdida de la sensación de seguridad. Agresividad.
  • Desorganización. Sentimientos depresivos, ausencia de ilusión para la vida. Consciencia de la irreversibilidad. Tristeza, llanto, vacío, soledad, apatía, desinterés.
  • Organización. Se empieza a poner en funcionamiento los recursos propios. Adaptación a la nueva realidad.

En el duelo infantil, se acentúan algunas reacciones que se inscriben en el proceso normal del duelo: negación de la realidad, conductas regresivas, agresivas, vulnerabilidad, miedo, culpabilidad, ocuparse de los demás, cuidar, controlar…

La muerte en el duelo infantil

Cuatro cosas básicas a explicar sobre la muerte para ayudar en el duelo infantil:
ES UNIVERSAL
ES IRREVERSIBLE
EL CUERPO YA NO FUNCIONA
LA MUERTE TIENE UN PORQUE Y ES UNA CAUSA FÍSICA

duelo infantil Hasta los dos años

A esa edad tan temprana, los niños no tienen una construcción cognitiva del significado de la muerte. Pueden sentir la ausencia, y pueden reaccionar con un proceso de duelo consecuente. Son sensibles a los cambios de rutinas, y al estado de ánimo de los adultos de referencia.
Si están elaborando el duelo, pueden tener rabietas y llantos más intensos. Pueden hacer regresiones y mostrarse más dependientes.

Entre los 3 y los 6 años

El pensamiento tiende a la subjetividad, al egocentrismo y a la literalidad.
Entienden la muerte como un estado temporal, reversible.
Pueden creer que ellos mismos o sus padres son inmortales.
Debemos usar un lenguaje claro y objetivo, y responder sus preguntas de manera directa puede ayudarles a clarificar.
Su inmadurez cognitiva les llevará a sentirse confusos y atónitos.
Pueden preguntar insistentemente sobre la persona que ha muerto, hacer como si nada no hubiera pasado.
O también pueden mostrarse más dependientes, y buscar más a menudo la compañía de los adultos.

Entre los 6 y los 10 años

A esa edad, el duelo infantil cada vez se parece más al duelo adulto. Los niños van entendiendo que la muerte es definitiva. Hacia el final de esa etapa, pueden incluso entender la muerte en relación a sí mismos.
Pueden tener interés sobre los ritos funerarios y pedir participar. Más adelante también se preguntarán por temas metafísicos y religiosos, por el sentido de la vida. El duelo puede manifestarse con sentimientos de rabia y enfado, pueden acentuar conductas oposicionistas.
Pueden estar muy preocupados sobre cómo su vida puede cambiar, cómo serán sus nuevas rutinas; pueden buscar a la persona que ha muerto. O también pueden mostrarse muy angustiados y preocupados por la seguridad de sus personas de referencia.

 

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