Doble vínculo, el fracaso garantizado

doble vínculoEl doble vínculo, o doble constreñimiento, es un fenómeno que la persona experimenta cuando recibe un mensaje contradictorio, que apunta a dos demandas opuestas o mutuamente excluyentes. En una situación de doble vínculo, pues, la persona está destinada a equivocarse, o a fracasar, en su intento de corresponder.

El término fue propuesto por el antropólogo Gregory Bateson, que inicialmente lo utilizó para explicar la génesis de la esquizofrenia y otras psicopatologías graves en el seno de las relaciones familiares (1956, Hacia una teoría de la esquizofrenia). Actualmente se mantiene el debate sobre las implicaciones de los mensajes contradictorios en la formación de las psicosis, debate que no entraremos en el presente post. A nosotros nos interesa más la experiencia cotidiana del doble vínculo, que más allá de los casos graves, se produce de forma más o menos general en las relaciones humanas, en las familias, en las crisis de pareja, en el trabajo, de forma intensa o más esporádica.

¿Técnicamente, qué es el doble vínculo?

Podemos definir el doble vínculo a partir de las premisas siguientes:

  1. La persona tiene que hacer X
  2. La persona tiene que hacer Y, que entra en conflicto con X
  3. No se puede hablar de la contradicción ni dialogar para mirar de superarla.
  4. La demanda se produce en una relación significativa (vínculo) entre las personas implicadas
  5. Hay una intención de control sobre esa relación

El mensaje contradictorio puede provenir de una sola persona o de varias, a dos bandas o más. Por ejemplo, en el caso individual, se puede emitir un mensaje contradictorio entre el contenido verbal y el no verbal. Esta situación es mucho más frecuente de lo que podemos imaginar, hasta nosotros mismos lanzamos a menudo ese doble mensaje, cuando entramos en contradicciones internas. Por ejemplo, en el ámbito sexual puede ocurrir que uno de los miembros de la pareja haga la demanda de iniciar una relación sexual, y el otro miembro se encuentre en una situación contradictoria: por un lado no sienta deseo sexual, però por el otro quiera complacer su pareja. A resultas de esta contradicción interna, esa persona puede emitir un mensaje de sí y no, un sí verbal y un no corporal, por ejemplo, que la pareja recibirá no sin desconcierto. Ahora bien, eso no es estrictamente doble vínculo, en el sentido patológico del término. En nuestra vida cotidiana, la ambigüedad y la contradicción son constantes, convivimos con ellas. Nuestros sentimientos pueden ser contradictorios, o nuestras opiniones, y claro, también nuestras demandas o respuestas pueden ir en direcciones opuestas. Y eso no es necesariamente un síntoma de patología, sencillamente lo es de complejidad. No siempre podemos ser coherentes ni totalmente fiables, a pesar que queramos tender hacia ellas. En realidad, un punto de ambigüedad y de contradicción son recomendables, es bueno aceptarlas y reconocerlas, acogerlas con actitud flexible.

En este sentido, Anzieu (1975, Le transfert paradoxal) afirma que la experiencia paradójica, en su forma corriente, es necesaria para el desarrollo psíquico del niño. Los niños que se desarrollan en un entorno protegido de la paradoja se encuentran desprovistos de los recursos para afrontarla, comprenderla, y ubicarse en la vida social (escuela, trabajo, etc). La tolerancia a la ambigüedad, afirma el autor psicoanalista, se adquiere a través de una cierta familiaridad con la paradoja, hecho que se expresa en el mismo sentido del humor, las aproximaciones inesperadas e ilógicas de las personas creativas, en la fluidez del juego… En nuestro libro “Elogi de l’hort urbà” (2013) dedicamos un capítol entero a la paradoja, cuando analizamos el huerto como una expresión de la paradoja en el momento histórico actual.

En última instancia, la paradoja puede convertirse en prescripción terapéutica, bastante efectiva en terapia sexual. Desarrollaré ese punto en un posterior post, porqué es sumamente interesante, y requiere más dedicación que un solo párrafo.

Doble vínculo implica silencio y control

La cuestión del doble vínculo, pues, va más allá de la simple contradicción y de la paradoja. Por un lado, requiere el silencio, la prohibición del diálogo, del debate. Porqué hablar de la contradicción la volatiliza, hace que pierda el efecto, explicitarla es desactivarla. En familias donde se generan situaciones de doble vínculo, no se habla del tema, huyen de la metacomunicación; si alguno de sus miembros lo intenta, se lo recrimina. Por ese motivo, el primer objetivo de un proceso terapéutico es poner en evidencia esos dobles mensajes delante de todos los miembros implicados: se los hace evidentes, se los estudia, y se los analiza entre todos.

Por otro lado, el doble vínculo requiere una intención, una voluntad para incidir en el control de la relación. El doble vínculo es manipulación, otorga poder a unos y le quita a los otros. Por ejemplo, el directivo que da órdenes contradictorias a sus subordinados, o que utiliza la mentira para desconcertar, que da feedback de forma incoherente, con la finalidad de crear inseguridad y baja autoestima a los miembros del equipo, consolidando su liderazgo. De forma consciente o de forma inconsciente, el doble mensaje es utilizado con intención de control, en detrimento de los derechos y el bienestar de los demás. La autoestima se puede resentir, el sentido de valía personal, de seguridad interior; se puede avivar la duda sobre uno mismo, tambalearse la percepción de la realidad. Formas muy habituales de reaccionar ante el doble vínculo son la conducta de la indefensión aprendida, la pasividad, la actitud pasiva-agresiva, la desresponsabilitzación, o sencillamente el alejamiento físico.

Resumiendo, pues, el doble vínculo es el resultado de una comunicación con demandas contradictorias, que se excluyen entre sí, en el contexto de una relación significativa, donde se hace difícil huir o ignorar. También implica el silencio sobre este hecho, así como una intención de control, de dominación, de uno o varios miembros sobre los otros.

La alternativa al doble vínculo, a pesar de todo, no es la ausencia de contradicción, ni la coherencia absoluta. La alternativa es la explicitación y el reconocimiento de esa misma contradicción, porqué pierda así su efecto de control en la relación, y su carácter constrictivo sobre las personas involucradas.

 

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