Discusiones de pareja. Técnicas para dialogar

discusiones de parejaA continuación os presento un conjunto de técnicas útiles para afrontar diálogos tensos que pueden acabar o acaban en discusiones de pareja iradas. Están pensadas para discusiones de pareja, aunque son generalizables a muchas otras situaciones interactivas. Algunas de estas técnicas van orientadas al nivel emocional, a rebajar la temperatura del ambiente. Otras técnicas pretenden actuar en el nivel verbal, hacer más fluida una conversación que se a vuelto circular y no es capaz de avanzar.

Son todas ellas técnicas asertivas, o sea, buscan el equilibrio de derechos entre los interlocutores, que miran de preservar la igualdad y el respeto mutuo.

1. Técnica del disco rayado:

Se trata de repetir el mismo argumento una y otra vez, de forma paciente y tranquila. Repetir el propio punto de vista, sin entrar en las provocaciones que pueda hacer el otro. Por ejemplo: – “Te comprendo, pero yo no estoy de acuerdo con esto” – “Te entiendo, aunque sigo sin estar de acuerdo con esto…”.

A menudo, en las discusiones de pareja, podemos irnos por las ramas, y acabar perdidos en un debate que no tiene nada que ver con el motivo original. Es importante, pues, a veces, mantenernos anclados en aquello que ha iniciado el diálogo, y no llevarnos por una discusión que puede alargarse de forma estéril.

2. Banco de niebla:

Cuando el otro miembro de la pareja está muy alterado, podemos actuar para calmarlo y seguir más adelante la discusión. En un primer momento, se le da la razón, y se evita entrar en más discusiones. Puede ser una razón total, o parcial, podemos encontrar un punto que creemos que realmente podemos aceptar. Se le transmite, en un tono de voz calmado y convincente, que él o ella tiene parte de la razón en lo que dice. Nos mostramos de acuerdo en lo posible. Por ejemplo: – “Sí, es posible que en eso tengas razón”… – “Pues a lo mejor sí, en algunas ocasiones…” –

Una vez rebajada la tensión, podremos exponer de forma serena nuestro punto de vista, con menos riesgo que el diálogo suba de tono y pase a convertirse en otra de las constantes discusiones de pareja que queremos evitar.

3. Aplazamiento asertivo:

Recomendada cuando es un mismo el que está alterado. En esta situación, el mejor que podemos hacer es posponer la discusión para otro momento, cuando podamos controlar mejor nuestras emociones y pensamientos. Se trata de aplazar nuestra respuesta hasta que nos sintamos más tranquilos y capaces de responder correctamente sin entrar en discusiones de pareja iradas. Por ejemplo: – “Mira, este es un tema problemático entre nosotros, si te parece lo tratamos con más calma y profundidad más tarde, o mañana”.

En casos extremos, esta técnica adopta en nombre de “Tiempo fuera”, indicado para personas con dificultades para manejar la ira y la impulsividad. Consiste en irse inmediatamente de la vivienda o del ámbito de la discusión, y realizar alguna actividad agradable o de ejercicio físico que lleve a la propia relajación. Pasado el momento crítico, se puede volver al lugar inicial y reemprender la conversación o la actividad que se estaba realizando.

4. Relativizar la importancia de lo que se discute:

A veces la tensión creada en las discusiones de pareja no es proporcional a la importancia de aquello que se está discutiendo. Se empieza a discrepar, se eleva el tono, y sin saber cómo, se termina chillando y faltando al respeto, olvidando que se trataba de un tema menor. Si nos damos cuenta de ello, es bueno compartirlo, pues puede calmar el ambiente. Se trata de llegar al acuerdo de que la forma ha sobrepasado el fondo, que la discusión es desproporcionada respecto del tema que se está discutiendo. Por ejemplo:  interrumpir con algún comentario del tipo: “A lo mejor lo que estamos discutiendo ni tiene tanta importancia como le estamos dando, ¿no lo ves así?”.

5. Técnica de ignorar:

No se sigue la discusión al otro, pero a través del lenguaje verbal y no verbal se le transmite que no se le está ignorando a él, sino al tema. En este caso se está manifestando el derecho de no querer hablar de un tema en un momento determinado., y evitar así discusiones de pareja gratuitas.

Esta técnica se debe utilizar con mucha moderación, en momentos muy concretos. Su uso recurrente puede indicar una tendencia a evitar la comunicación y la resolución de las discrepancias, que a la larga puede empeorar la situación. Los problemas tarde o temprano se tienen que terminar afrontando para resolverlos, posponerlos tan sólo puede ser un recurso eventual.

6. Técnica de diferenciar un comportamiento de una manera de ser:

Se trata de no generalizar. Un olvido no te convierte en una persona despistada, ni un día que no se para la escoba te hace ser un sucio, ni un error te lleva a ser un inútil. Esto es importante de tener en cuenta cuando le comentamos al otro una acción suya que no nos ha gustado. Debemos distinguir un comportamiento, que es más superficial y modificable, de una manera de ser, más propia de la identidad y por lo tanto más vinculada al autoconcepto y la autoestima.

Por ejemplo, es más recomendable decir: “No me gusta cuando haces esto o aquello”, que no lanzar una sentencia de ese tipo: “No me gusta que seas así”. Muchos diálogos se convierten en discusiones de pareja por una generalización indebida.

7. Técnica de la pregunta asertiva:

Ante una crítica del otro, tenemos tendencia a defendernos contraatacando con otra crítica, y iniciar así escaladas que nos lleva a discusiones de pareja. Una técnica más útil de autodefensa, que no la anterior, es responder con una batería de preguntas para forzar el otro a clarificar.

Se parte de la idea que la crítica del otro es bien intencionada (aunque no lo sea). Se le hace una pregunta para que nos muestre lo que hemos hecho mal, cómo se ha sentido él o ella, y cómo piensa que lo podemos o debemos hacer bien. Consiste en pedir al otro más información alrededor de sus argumentos, para así tener claro a qué se refiere y que quiere que cambiemos. Por ejemplo: – “¿Exactamente qué es lo que te molesta de mi conducta o forma de actuar?” – “Cómo quieres que cambie para que eso no vuelva a suceder?.

Esta táctica rebaja inmediatamente el tono de las discusiones de pareja, y obliga el otro a pensar, a concretar, a buscar motivos que justifiquen su afirmación y a proponer soluciones concretas.

8. Asertividad negativa:

La asertividad negativa se utiliza a la hora de afrontar una crítica cuando nos damos cuenta que nuestra pareja tiene razón, o parte de la razón. A diferencia del “Banco de niebla”, en este caso el objetivo no es calmar a nuestro interlocutor, sino encontrar una salida digna para nosotros cuando nos damos cuenta que estamos en falso. Así, en vez de decir expresiones tan contundentes como “lo siento” o “perdona”, no siempre fáciles de pronunciar en medio de una discusión, se pueden utilizar frases del tipo: – “Ha sido un deslice por mi parte”, -“A lo mejor no debería haber dicho esto”, -“Tienes razón en este aspecto”.

Con esto damos una salida a las discusiones de pareja, se va calmando el ambiente y reducimos la crítica de nuestro interlocutor. A la vez, preservamos en la medida de lo posible la autoestima, sobre todo si esta no es fuerte y no está plenamente consolidada.

9.Técnica del “pero”:

Consiste en construir una frase dividida en dos partes. La primera parte tiene la función de establecer un puente con la otra persona, crear simpatías, conectar de forma positiva ya sea empatizando o alabando. Por ejemplo: “Entiendo que debes estar preocupado”, “Comprendo que tengas prisa”, “Sé que para ti esto es importante”, como ejemplos de expresiones empáticas, donde pretendemos ponernos en el lugar del otro. Como ejemplos de alabanzas, podríamos proponer las siguientes: “Lo que propones es muy interesante”, “Te agradezco que me lo hayas querido comentar”, etc.

Después de esta primera parte digamos que positiva, añadimos la negativa. La que en realidad queremos comunicar: “… pero no te puedo ayudar en lo que me pides”, “… pero ahora mismo no tengo tiempo para dedicarle”, etc. Una segunda parte negativa que queda suavizada per una primera parte positiva, donde se consigue que el otro se siente valorado, comprendido, escuchado. Es una técnica muy simple, fácil de usar, que nos puede evitar unas cuantas discusiones de pareja.

10.Discusiones de pareja con sentido del humor:

Cuando la escalada de la discusión ha llegado a un punto elevado, y no se ve un desenlace próximo, se puede recorrer a la técnica que hemos llamado del bufón, que consiste en realizar una salida absurda o bromista, incluso kafkiana, de forma unilateral, siempre girando alrededor de uno mismo (no del otro, ya que podría ser interpretado como un ataque). Esta técnica tiene la virtud de cortar de golpe las discusiones de pareja, rebajar abruptamente la temperatura del ambiente, y con ello la crisis de pareja, sin que ninguno de los dos miembros implicados tenga que ceder momentáneamente. Más adelante se reemprenderá el diálogo abierto, esta vez con más calma y serenidad.

Es difícil encontrar un ejemplo generalizable para esta técnica. El sentido del humor y la capacidad de hacer broma de uno mismo es una cosa muy personal y idiosincrática, cada uno tiene su estilo, y conoce su potencial en este ámbito.

 

css.php