Como afecta el divorcio a los hijos, según su edad

como afecta el divorcio a los hijos Sin duda un divorcio plantea numerosas incentidumbres y cambios cuando una pareja decide llegar a esta solución.  Cambios emocionales, estructurales, económicos, logísticos,  de rutinas…Los padres se preguntan como afecta el divorcio a los hijos, según su edad.

A corto plazo un divorcio implica dolor, tristeza y rabia para todos los miembros de la familia, pero a largo plazo debería suponer una mayor armonía y un nuevo marco de relaciones más positivas. Muchos padres en proceso de separación, o que se plantean divorciarse debido a una crisis de pareja que no consigue superarse, se interrogan sobre como abordar la situación. A menudo se preguntan si  la edad de los niños es un factor importante que pueda determinar su decisión. En el presente post intentaremos explicar como afecta un divorcio a los hijos según la edad que estos tengan, cómo lo entienden y cómo lo viven.

De entrada, se sabe, pues ha quedado demostrado en diversos estudios longitudinales (realizados a lo largo de la vida del sujeto) que el significado que los padres otorguen al proceso de divorcio es un factor determinante para la integración de este hecho en la biografía de los hijos. Se sabe que los hijos de padres que entienden el divorcio como la mejor solución a los problemas familiares, lo pueden vivir mejor que aquellos que tienen padres que lo viven como una traición, un abandono o un conflicto.

Como afecta el divorcio a los hijos menores de 3 años

En esta primera etapa vital, la principal tarea psicobiológica del bebé es el establecimiento del vínculo afectivo con la principal figura de apego, así como la regulación de los ritmos biológicos. Poco a poco, este primer vínculo se convierte un una base segura desde la que podrá explorar i individualizarse, que son los siguientes hitos evolutivos que tendrá que lograr.

como afecta el divorcio a los hijosTeniendo este marco evolutivo de referencia, hay que subrayar que el divorcio afecta a los menores, aunque sean bebés muy pequeños. Por tanto el debate no es sobre si afecta o no, sino sobre como afecta el divorcio a los hijos cuando éstos son muy pequeños. En estas edades, los niños y niñas menores de tres años, son capaces de captar el cambio de rutinas, sentir la ausencia de personas significativas, y sobretodo, son muy reactivos a los estados de ánimo de sus cuidadores. Por tanto, sí que se dan cuenta, desde su sentir, de los cambios que comporta un divorcio en la estructura familiar. El hecho de que no puedan expresarlo con palabras concretas no quiere decir que no lo sientan.

Pueden reaccionar expresando su angustia volviéndose más demandantes, o con cambios de conducta, o de ritmos biològicos como alimentación, o sueño-vigilia. Se ha producido una pérdida que sienten, pero que no comprenden.  No debe olvidarse que aunque empiezan a dominar rudimentariamente el lenguaje, el alcance de su comprensión es muy limitado. Si les damos explicaciones, éstas deberían ser muy concretas, limitadas al aquí y el ahora, y evitar formulaciones que vayan más allá. Sin embargo, sí es de vital importancia enfocar los esfuerzos en mantener, en la medida de lo posible sus rutinas, y facilitar el contacto frecuente y activo con el progenitor con el que no vaya a convivir. El ambiente debería ser distendido, relajado. Si son bebés pequeños o niños muy dependientes, la figura del principal cuidador, aunque sea en un segundo plano les puede tranquilizar, y  ayudar a que poco a poco se puedan sentir más seguros en el nuevo marco relacional.

Como afecta el divorcio a los hijos entre los 3 y los 6 años

Entre los 3 y los 6 años los principales retos evolutivos a los que hacen frente los niños y niñas, se refieren a la autonomía, el control de las emociones, la construcción de la identidad y el desarrollo incipiente de su mundo social. Entres los 3 y los 6 años el lenguaje se consolida, y se convierte en un instrumento fundamental para entender el mundo. Pero tal vez aún no esté suficientemente desarrollado para expresar las angustias e incertidumbres que conllevan todos los canvios que supone un divorcio.

Entonces, puede suceder que el psiquismo busque una vía alternativa para expresar este sentir, y se den reacciones psicosomáticas, como vómitos, dolores de cabeza, de barriga, dolores articulares…Suelen tener dificultades para expresar verbalmente sus angustias, y pueden presentar quejas somáticas, por ejemplo, cuando van con el progenitor con el que no conviven habitualmente.

Pueden tener rabietas más intensas, a veces desproporcionadas, pero es que evolutivamente aún están en plena etapa de descubrimiento de sus propias reacciones emocionales y sus capacidades para el autocontrol no están maduras. Poco a poco van aprendiendo a no sobresaturarse con las propias emociones, primero gracias a la contención externa, y más adelante gracias a la contencion interna. También es frecuente que tengan dificultades para diferenciar la fantasía de la realidad, y muchas veces la frustración de sus deseos los conduce a estas reacciones emocionales desmesuradas. En un marco de divorcio, con todos los cambios e incertidumbres que supone a corto plazo, debemos tener en cuenta que todas estas variables se pueden vivir de manera más exacerbada. La tristeza, la ira, la rabia, el enfado, la culpa, las regresiones… pueden vivirse de manera intensa y abrumadora, y los niños y niñas necesitan apoyo y comprensión en estos momentos.

Siguiendo en como afecta el divorcio a los hijos, también son frequentes los picos de ansiedad de separación, pues sienten que el vínculo primario está en peligro, así que se activa su sistema de alarma para recuperar la seguridad. Se angustian al ir al colegio o la guardería, su sueño se vuelve inquieto, aparecen miedos…

También pueden aparecer fuertes fantasías de reconciliación, que responden a un deseo de que todo vuelva a ser como antes, para sentirse más seguros. Son un mecanismo de defensa frecuente, ante la confusión y la incertidumbre. Es una negación de la realidad que viven, y que en momentos determinados les ayuda a enfrentar la angustia vital que sienten ante la ruptura del proyecto familiar. Es importante comprender la función que tienen estas fantasías, y poder abordarlas con tranquilidar, sin ser demasiado tajantes y tampoco demasiado aquiescientes a ellas. Podemos reconocerle el deseo que siente de que todo vuelva a ser como antes, pero reconocer las limitaciones de la realidad, y recordarle que a veces, las cosas no son como nos gustaría.

Es importante recordar que todas estas reacciones se dan en un sistema, y que los padres también suelen estar elaborando sus propios duelos, también están intentando hacer frente a fuertes vaivenes emocionales, que a menudo se sienten desbordados por la situación, y que todo ello les dificulta entender, aceptar y tolerar las expresiones emocionales de los hijos.

Como afecta el divorcio a los hijos a partir de los 6 años

En estas edades, a partir de los seis años, los niños y niñas han desarrollado las competencias lingüísticas de expresión y comprensión, de manera que el lenguaje se ha vuelto una herramienta efectiva para entender y participar en el mundo. Los principales retos evolutivos se centran, sobretodo en la comprensión del mundo social y la integración en el mismo. Los niños y niñas de esta edad dan el salto del mundo íntimo y familiar hacia el mundo exterior, y las reglas y normas sociales adquieren centralidad. Algunos conceptos abstractos como justicia y equidad y la comprensión de los mismos orientan sus acciones.

Consecuentemente, si nos preguntamos como afecta el divorcio a los hijos a partir de los 6 años, pueden surgir conflictos de lealtades, sobretodo si perciben la situación de divorcio como injusta, o si sienten que hay un culpable, y por tanto se posicionan al lado del progenitor que sienten más débil, o al revés, se identifican con el que sienten más poderoso. Debe evitarse que tomen partido.

Pueden aparecer sentimientos de abandono, por no entender la situación, así que será muy conveniente conversar, explicar, abrir espacios de diálogo a menudo. Las fantasías de reconciliación pueden seguir estando presentes, los padres que se hallan ante una situación de divorcio deben preocuparse excesivamente, forman parte del período de adaptación a la nueva situación. No se deben aceptar ni dar por buenas, pero tampoco mostrar enfado o frustración si se repiten.

A partir de los 8 años, entran en juego sentimientos de vergüenza, de rechazo moral y indignación. Pueden tomar partido abiertamente por uno de los progenitores, a veces con el que no conviven. Miedos, fobias, conductas oposicionistas. La vergüenza y la indignación moral suelen asociarse también a procesos de divorcio en los hijos a partir de los 6 años.

 

Los períodos que comprenden el divorcio suelen ser turbulentos, a muchos niveles. Las familias se enfrentan al reto de encontrar un nuevo equilibrio en el que puedan seguir relacionandose, pero de otra manera distinta, y no hay una fórmula única. Son momentos  en que los adultos se ven sometidos a muchas presiones, pero en que también es necesario ejercer los roles parentales buscando siempre le beneficio de los hijos.

 

 

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