Línea de vida. Qué es y cómo hacerla

La línea de vida es un esquema o tabla temporal donde se disponen los momentos mas importantes de la propia biografía, los eventos vitales más relevantes: el nacimiento, la escuela, el nacimiento de hermanos, algun episodio traumático o también algun muy buen recuerdo, cambios de escuela, de trabajo, de vivienda, la boda, los hijos, las muertes de seres queridos… No hay que confundirla con la Historia de Vida, pues a pesar de incluir información equivalente, en ese caso se trata de una narración y no un esquema.

Para la línea de vida no hay pautas concretas, cada cuál valora la importancia de sus propios recuerdos, y es libre de poner aquellos que piense que más influyeron a lo largo de su vida.

La linea de vida puede adoptar diferentes formatos, ya sean verticales u horizontales, más esquemáticos o más descriptivos. En la siguiente imagen podéis observar como ejemplo la línea de vida de Theodore Roosevelt (antiguo presidente de Estados Unidos), de tipo horizontal y esquemática. Se haga como se haga, el objetivo es reflejar la propia historia de forma cronológica, para después generar, a partir de sus datos, una narración donde los eventos vitales que contiene adquieran un contexto personal, y así adopten todo su significado.

linea de vidaDado que no hay un único formato, es recomendable dejar que la creatividad aflore, y deje huella personal. Algunas personas se decantarán por señalar aquellas fechas que para ellas han tenido un significado especial, o bien creen que se relacionan con la problemática actual. Otras, en cambio, serán más exhaustivas, o sistemáticas, y confeccionaran una línea de vida donde aparecerán todos los años, aunque en algunos de ellos no haya nada a destacar. También pueden aparecer lagunas o incongruencias a lo largo de la cronología, que pueden esconder precisamente hechos o experiencias relevantes.

Línea de vida terapéutica

La línea de vida es un instrumento muy utilizado en psicoterapia. Su elaboración suele ser tarea para hacer en casa, entre una sesión y la siguiente. Es interesante que la persona que se confronta con la tarea autobiográfica, busque entre documentos, o pregunte a su entorno -padres, hermanos, pareja- para clarificar dudas o completar lagunas de memoria. En este sentido, la sola confección de la línea de vida es un proceso terapéutico, de gran utilidad como base para construir una narrativa propia.

En terapia infantil, la tarea de elaborar la línea de vida va a requerir la colaboración directa de padres y terapeuta. En terapia de pareja, la línea de vida se centra en la historia de la pareja, los hitos importantes y también sus crisis de pareja, y tiene su momento de inicio obviamente al comienzo de la relación. En este caso, es interesante la realización conjunta de los dos miembros de la pareja.

¿Cómo interpretar la línea de vida?

Nos tenemos que fijar principalmente en cuatro elementos a tener en cuenta (según Villegas, 2013):

  1. Acontecimientos vitales: nacimiento, muerte de personas queridas, matrimonio
  2. Acontecimientos significativos: hitos importantes, aunque no vitales, como un cambio de vivienda, estudios, viaje
  3. Momentos de inflexión: crisis de más o menos intensidad que se asumen i se elaboran. La persona suele remontar y hasta puede salir reforzada. Percepción de continuidad.
  4. Momentos de corte: se trata de puntos de inflexión que suponen un fuerte contraste entre el antes y el después. Se produce una percepción de ruptura, de difícil elaboración: accidente, catástrofe, experiencia traumática.

La tarea de la línea de vida de entrada parece sencilla, técnicamente lo es. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas personas nunca se han detenido a pensar en su propia vida, ya que se han limitado a vivirla o sufrirla, sin intentar encontrarle una secuencia o significado coherente. En estos casos pueden aparecer dificultades para recordar, u ordenar cronológicamente las diferentes experiencias vitales. Dificultades también para dar a toda esa información un relato que de sentido de continuidad, coherencia, que otorgue significado a nuestro pasado y presente. Y en el caso concreto del proceso terapéutico, que nos proporcione un contexto donde construir el significado de la problemática que se está tratando.

 

Referencias bibliográficas:

Villegas, M. (2013). Prometeo en el Divan. Psicoterapia del desarrollo moral. Barcelona: Herder.

 

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