Crisis de pareja. Entender para superar

crisis de parejaLa vida en pareja es una experiencia profunda, llena de momentos especiales, de vivencias intensas vividas en común. Ahora bien, también es una experiencia compleja, donde se pueden presentar dificultades, obstáculos e imprevistos, que nos pueden llevar a una crisis de pareja. En el presente artículo vamos a hablar de esas crisis de pareja, sus modalidades, sus causas. Entender sus porqués es el primer paso para empezar a resolver un problema de pareja.

Porque más allá de las realidades personales, las de cada uno de los miembros, la pareja crea un ámbito propio, fruto de la interacción constante y prolongada, la convivencia íntima, la historia y las experiencias compartidas. Por este motivo, los problemas de la pareja son también crisis del conjunto, crisis de pareja, que deben abordarse desde una perspectiva más amplia, que englobe a sus dos miembros, siempre que sea posible, más que de forma individual.

Tipos de crisis de pareja

Según los psicólogos Manuel Villegas y Pilar Mallor (2010), podemos identificar diferentes crisis de pareja, según sean de tipo evolutivo o estructural.

  1. Crisis de pareja evolutivas: relacionadas con las dificultades en las fases de transición, entre una etapa evolutiva y la siguiente (inicio de la convivencia, crianza de los hijos, etc). En esta tipología, encontraríamos las crisis de formación, crisis del ciclo vital, y crisis del ciclo relacional.
  2. Crisis de pareja estructurales: relacionadas no tanto con las etapas evolutivas, sino con la distribución desigual del poder y los recursos, respectivamente crisis en las relaciones de simetría y de complementariedad.

A continuación vamos a explicar cada una de estas posibilidades. No se trata de categorías mutuamente excluyentes, más bien lo contrario. Muy a menudo los problemas de pareja son complejos, ya que son el reflejo de una confluencia simultánea de diversas crisis, que nos ponen delante de un escenario de difícil resolución. El primer paso consiste en saber identificar cada una de las partes del problema, entender su complejidad.

Crisis del ciclo vital

De la misma forma que en el ciclo vital de las personas, en las parejas también se producen cambios relacionados con los momentos evolutivos de cada pareja. Cambios que pueden llevar a crisis de pareja, que se van generando o acentuando con el paso del tiempo. Hacemos referencia, aquí, a diferentes momentos vitales por los que pasa la pareja, o bien tan sólo uno de los dos miembros y que puede afectar al conjunto, por ejemplo:

Embarazo deseado o no deseadocrisis de pareja, ciclo vital pareja

Esterilidad: intentos de fecundación asistida

Maternidad: nacimiento o adopción de los hijos

Infancia y adolescencia de los hijos

Nido vacío: los hijos se emancipan

Progreso o reorientación profesional de uno de los miembros

Crisis profesionales o laborales, pérdida del trabajo

Enfermedad o muerte de alguno de los hijos, o bien de algún familiar de uno de los miembros de la pareja (padres respectivos)

Jubilación

Enfermedad de uno de los conyugues (cáncer, fibromialgia, dolor crónico…)

A veces se trata de parejas que iniciaron el camino en común desde muy jóvenes, hasta que llegan a un punto en el cual uno de los miembros, o los dos, sienten la necesidad de emprender un camino propio para descubrir la identidad que hasta entonces se encontraba fusionada en el otro.

 

Crisis del ciclo relacional

La evolución de la vida en pareja requiere de una constante adaptación a los cambios producidos por el proceso mismo de la relación, que pasa habitualmente por las fases del enamoramiento, la convivencia y el cuidado mutuo. No es trata de fases que sucedan necesariamente en ese orden, ni tampoco consecutivamente, ya que a menudo se superponen: la atracción que perdura con el paso del tiempo; el aumento decrecimiento del grado de intimidad, interés, comunicación, exclusividad, simpatía y admiración que sienten uno por el otro; o la capacidad de atención, cuidado, ternura, comprensión y compromiso que son capaces de asumir y mostrarse mutuamente a lo largo del tiempo.

Estas diferentes dimensiones, que Manuel Villegas y Pilar Mallor (2010) denominan Eros, Philia y Ágaphe, pueden coexistir a lo largo del tiempo. Como cuando la amistad y el cuidado se erotizan, la pasión aproxima las almas y no tan solo los cuerpos, o la ternura y el cuidado atizaban la llama de la sexualidad más allá de la genitalidad.

A pesar de ello, fruto de su evolución constante, pueden aparecer crisis de pareja que se vinculen a un déficit o desacoplamiento en este ciclo relacional. Vemos algunas de estas crisis de pareja:

-Falta de deseo sexual (inapetencia o inhibición)

-Desenamoramiento y/o enamoramiento de una tercera persona. Infidelidades,
búsqueda continua de Eros.

-Cambio en la orientación sexual (homosexualidad)

-Falta de compromiso

-Falta de comunicación

-Fracaso del proyecto común

-Alejamiento de la pareja a causa del trabajo

 

Crisis de pareja estructurales

Hablamos de crisis de pareja de tipo estructural para hacer referencia a problemas o conflictos relacionados con la estructura de la pareja. Estructura en cuanto a poder, a su distribución, y a los recursos (materiales, psicológicos, sociales…) que aporta cada miembro en la relación. En el primer caso, hablamos de crisis en las relaciones de simetría; en el segundo, de complementariedad.

Las crisis estructurales, pues, se contemplan a partir de dos ejes, el eje del poder y el eje de los recursos. Vamos a detallar en qué consiste cada uno de estos conceptos.

crisis en la pareja estructural

a) Crisis en las relaciones de simetría

El poder está presente en todas las relaciones humanas, en el seno de las relaciones comunitarias, entre grupos, entre amigos, también entre familiares, y por supuesto, en las relaciones de pareja. Poder en cuanto a capacidad de decisión y dominio de la relación.

Cuando hablamos de crisis de pareja en las relaciones de poder hacemos referencia tanto a crisis causadas por su desigual distribución, relación de dominancia sumisión, o por la pugna en una situación de igualdad, escaladas de poder. Algunas relaciones nacen con una clara desigualdad en su composición, mientras que en otras, se van generando gradualmente las condiciones para el desequilibrio. En los casos más graves pueden llegar a producirse situaciones de dependencia y maltrato.

b) Crisis en la complementariedad

Por complementariedad se hace referencia a la aportación de recursos de distinta índole, materiales, sociales, psicológicos, etc. Recursos que aportan cada uno de los miembros a la relación, y la convierten en una relación basada en la abundancia, o por lo contrario basada en la escasez, el déficit. Como en el caso del poder, aquí también se pueden producir desequilibrios a la hora de aportar recursos, que evidencian los déficits particulares de uno o de los dos miembros.

Por recursos podemos incluir los recursos intelectuales, económicos, profesionales, emocionales, sociales, y hasta culturales, como los intereses y aficiones artísticas, literarias, musicales y hasta deportivas, las opciones políticas y existenciales, etc. Si los recursos que cada uno aporta a la relación suman o multiplican el resultado será una relación complementaria satisfactoria y enriquecedora que aumentará el atractivo y la cohesión de la pareja. Si por el contrario, tales características son muy desiguales o incompatibles, los recursos son escasos por parte de uno o de ambos, se arrastran déficits personales, emocionales o conductuales, dará lugar a una relación deficitaria, basada en la escasez. Donde se darán las condiciones para una crisis de pareja

Simetría complementaria

La situación óptima para una vida en pareja saludable sería aquella donde el poder está distribuido, es decir, hay simetría, y a la vez sus miembros consiguen una buena complementariedad en la aportación de los recursos. No se trata, en ese sentido, de que los dos aporten exactamente lo mismo, sino que lo que aporten sea equitativo.

A pesar de ello, la simple existencia de desigualdades no tiene por qué considerarse disfuncional, ni da origen a ninguna crisis de pareja. En realidad, la mayoría de las parejas “tradicionales” de antaño se estructuraban en base a una asimetría complementaria, donde el poder y los recursos estaban desigualmente distribuidos, pero equitativamente compensados. El hombre ostentaba el poder económico y social, la mujer el doméstico y emocional. Un funcionamiento clásico cada día, eso sí, más difícil de reproducir, pues las relaciones tan descompensadas dan lugar muy fácilmente a crisis de pareja que afectan a la viabilidad de la relación.

 

Basado en el artículo Consideraciones sobre la terapia de pareja: a propósito de un caso, de Manuel Villegas y Pilar Mallor. 2010. Revista de Psicoterapia, n.81

 

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