Coterapia de pareja: doble pareja

La coterapia de pareja es una modalidad de terapia de pareja que cuenta con un equipo de dos terapeutas. Habitualmente se trata de terapeutas de diferente sexo que comparten criterios, enfoque y que desarrollan un trabajo coordinado y en sintonía.

coterapia de parejaEs una técnica relativamente nueva, actualmente en expansión. En Simbòlics Psicoteràpia, en Vilafranca del Penedès, la hemos incorporado a nuestra oferta terapéutica, convencidos de su eficacia y los buenos resultados que se derivan.

En este artículo hablaremos de las características de la coterapia de pareja, de las ventajas que aporta al proceso terapéutico. También tendremos en cuenta algunas de sus dificultades y limitaciones, que es necesario tener presentes.

 

Terapia y coterapia de pareja

La terapia de pareja tiene una dinámica específica, diferenciada de la terapia individual, familiar o grupal. La pareja es una relación entre dos. Es un ente relacional, como un grupo o una familia, pero más abierto y con fronteras más dinámicas. Esta característica es descrita gráficamente por Villegas y Mallor (2010), a partir de puntos y figuras geométricas. Véase el siguiente esquema.

esquema

Un punto representa la persona. Dos puntos unidos por una línea conforman la pareja. Tres o más puntos son la familia o el grupo, que forman figuras geométricas. En el primer caso, el punto aislado, y en el último caso, donde hay tres puntos o más, se crean sistemas cerrados, estables, con fronteras claras. En estos casos el terapeuta asume cómodamente un rol externo, una figura ajena que no distorsiona el sistema ya configurado.

En el caso de la pareja, sobretodo cuando hay crisis de pareja, la situación es diferente. Su naturaleza abierta la situa en tensión constante, en un anhelo de completud, en una suerte de atracción hacia el cierre, a la búsqueda de un tercero a quien poder triangular y así establecer este ansiado cierre. En estas condiciones, cuando se inicia una terapia de pareja, el terapeuta es emplazado a ser el tercero, corriendo el riesgo de ser absorbido y confundido en su dinámica relacional.

De esta manera, la idea de oponer a la pareja relacional una pareja de terapeutas o coterapeutas (formada prioritariamente por un terapeutas masculino y femenino) es una estrategia que tiene por finalidad salvaguardar la independencia del rol terapéutico frente al riesgo de la triangulación. Una triangulación que según Villegas y Mallor (2010) puede adoptar tres formas: colusión, inclusión y exclusión.

Colusión. Hablamos de colusión cuando el terapeuta se alía de forma consciente o incosnciente con uno de los miembros de la pareja. A menudo, cuando la pareja entra en crisis y decide hacer terapia, el vínculo que los une se ha debilitado, y su relación atraviesa un conflicto. En estas circunstancias, es muy habitual que los dos miembros busquen la complicitad del terapeuta, legitimación en el marco de la relación. Una complicidad que el terapeuta ha de recoger, pero no retornar, al menos no de forma desequilibrada. Esta es una tarea complicada, en tensión constante, que dificulta el establecimiento de la alianza terapéutica, tan necesaria para el progreso de toda terapia. Por otro lado, con este esfuerzo permanente a fin de mantener un equilibrio, se corre el riesgo de crear una distancia excesiva entre terapeuta y pacientes, que tampoco facilita el progreso de la terapia.

La coterapia, en este sentido, neutraliza en gran medida el efecto de colusión, ya que desbloquea el acercamiento, por el hecho de que dos terapeutas se pueden repartir las alianzas de los dos pacientes, sin que se corra el riesgo de desequilibrio en la relación.

Inclusión. Un fenómeno muy diferente sucede cuando el terapeuta queda absorbido por la dinámica de la pareja, pasando a representar el tercer miembro. Una relación de tres, que en un contexto de crisis significa un todos contra todos. Una dinámica confusional donde el terapeuta se ha de diferenciar, para después ayudar a clarificar y reconstruir los roles de la relación de pareja, los déficits personales de cada uno de los miembros, las diferentes necesidades, y también las capacidades que pueden aportar para resolver el conflicto.

La coterapia ayuda en esta tarea de diferenciación, la medida que los dos terapeutas saben expresar su individualidad en un marco de trabajo complementario y equilibrado.

Exclusión. En la tercera de las posibilidades, el terapeuta puede verse excluido, privado de autoridad terapéutica, deslegitimado en sus intervenciones. Los dos miembros de la pareja, en este caso, se alían contra un tercero, que es el terapeuta, bloqueando toda posibilidad de resolver el conflicto de su propia relación.

Esta dinámica de exclusión puede neutralizarse más facilmente si en lugar de un terapeuta son dos, ya que potencia su presencia y fortalece la intervención, siendo capaces de atraer la atención de la pareja y apartarlos de la fijación en sí mismos.

Otras ventajas de la coterapia de pareja

Coterapia de pareja, doble parejaA parte de las tres dinámicas que hemos descrito anteriormente, la coterapia es eficaz en otras situaciones y motivos, que exponemos a continuación.

Proceso de modelaje. La dinàmica entre los coterapeutas aporta un modelo diferente de relación, que la pareja puede aprende por observación directa.Podemos afirmar que una de las formas más ágiles de abordar una dinámica de pareja (pacientes) es desde otra dinámica de pareja (terapeutas). En este sentido es decisivo que la coterapia los profesionales hagan un buen equipo, ya que la calidad de su relación determina el curso de su terapia (Roller i Nelson 1993).
En efecto, los coterapeutas pueden ser un modelo para una relación abierta, íntima y diferenciada. Diferenciada cuando se exponen hipotesis, pareceres, que se confrontan con respeto delante de la pareja de pacientes. En determinados casos, los terapeutas hasta pueden exponer el desacuerdo entre sí, y representarlo sin tapujos, para provocar al sistema de la pareja y solucionar bloqueos disfuncionales.

Co-construcción del diagnóstico. La presencia de dos terapeutas permite realizar dos miradas diferentes al mismo problema, hecho que flexibiliza el diagnóstico, lo hace más complejo, más relativo (Garrido Fernandez, M. 1996). Se construye una realidad compartida más amplia, y por tanto con más juego terapéutico.

Mejor observación. La intermitencia de las intervenciones, que se van alternando, permite una observación más ajustada. Mientras uno de los terapeutas interactua con un miembro de la pareja, el otro recoje los feedbaks del otro miembro, que queda fuera del campo de observación del primero.

Mejor intervención. Uno de los terapeutas suele llevar la iniciativa, mientras que le otro va preparando el terreno, con una intervención que vaya en la misma linea del primero, o bien de forma complementaria. La dinámica de la coterapia se vuelve más ágil y canviante.

Algunos riesgos o inconvenientes de la coterapia que hay que tener presentes.

Competición. Los coterapeutas pueden entrar en una dinámica de competición, de lucha por el liderazgo. Se puede producir un desplazamiento voluntario o involuntario de uno de los terapeutas. Hay que tomar precauciones a la hora de invalidar los comentarios del compañero, o bien de ignorarlo. El respeto y la consideración entre los dos terapeutas es primordial.

Fusión. En el caso contrario, cuando se evitan los problemas de competición, se da el riesgo de la fusión. En este caso tendríamos una pareja de coterapeutas muy similar a las parejas simbióticas, una modalidad que es disfuncional (Garrido Fernandez, M. 1996). La visualización de la diferencia y la discrepancia puentual entre terapeutas es tan necesaria como su correcta resolución.

Confusiones y falta de comunicación. Se puede producir una falta de acuerdo persistente entre terapeutas, una falta de comunicación, o una incongruencia en sus mensajes. Otra vez se estaría reproduciendo una dinámica presente en algunas parejas, que resulta notoriamente disfuncional.

Fantasías y proyeccones de pacientes. Es habitual que la pareja de pacientes fantasee sobre la relación real que hay entre los terapeutas. Si son pareja estable o amantes, si hay entro ellos una buena amistad o se trata tan solo de una relación formal… Los terapeutas pueden hacer uso o no de estas proyecciones durante las sesiones, dependiendo de su orientación psicológica. Ahora bien, las utilicen o no, las han de tener bien presentes para evitar que interfieran negativamente en el proceso (Pavlovsky, E. 2007).

Coste económico y horarios. Finalmente, uno de los inconvenientes de la coterapia es us coste económico, más elevado que que la terapia con un solo terapeuta. Y también más dificultades horarias a la hora de concertar las visitas.

La coterapia de pareja es una modalidad de terapia donde se confrontan dos pacientes y dos terapeutas. Son dos parejas que colaboran. Es un juego a cuatro bandas que resulta dinámico y equilibrado, que genera confianza y compromete. Es una técnica eficaz que ha demostrado buenos resultados.

 

Referencias bibliográficas

Garrido Fernandez, M. (1996). Género e interacción el la coteràpia y el equipo reflexivo. Revista de psicoterapia, nº 26-27, pp. 87-112.

Pavlovsky, E., Kesselman, H., Frydlevsky, L. (2007). Las escenas temidas del coordinador de grupos. Buenos Aires: Galerna.

Roller, B., & Nelson,V. (1993). Cotherapy. A B. Kaplan & B., Sadock (Eds.) Comprehensive Group Psychotherapy. Baltimore: Williaqms & Wilkins.

Villegas, M., Mallor, P. (2010). Consideraciones sobre la terapia de pareja: a propósito de un caso. Revista de Psicoterapia, nº 81, pp 37-106.

 

 

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